miércoles, 15 de octubre de 2014

Los animados por el Espíritu, no están sometidos a la Ley.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 5, 18-25
 
 Hermanos:
 Si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley. 
 Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios. 
 Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos. 
 Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.
 
Palabra de Dios.

stagduran
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