lunes, 23 de septiembre de 2013

Una Influencia Menor

Una Influencia Menor


Perdonad, no me puedo callar, tengo que denunciar el comportamiento de algunos colegas exorcistas católicos, clérigos por mas señas, que les falta, a los pobres, lo mas importante ya no para ser exorcista sino para ser cristiano o sencillamente persona, como son el amor y la misericordia que se le ha de tener a estas personas que sufren en sus propias carnes la acción aterradora del demonio, personas que en la batalla espiritual, son el campo de operaciones de los ejércitos de la Luz contra los de las tinieblas. lo que deseo poner de manifiesto claramente es que ante un caso de influencia o de posesión diabólica, no estamos ante algo ajeno que no nos afecta, que no va con nosotros; estamos involucrados hasta las cejas y esa influencia es nuestra propia influencia y esa posesión es nuestra propia posesión y cuando luchamos contra el diablo, un ser mucho mas listo e inteligente que nosotros, o ponemos toda la carne en el asador o tenemos la claridad meridiana de que estamos ante una lucha a vida o muerte, o antes de empezar ya hemos sido derrotados.
El exorcista inmaduro prefiere una posesión con manifestación demoníaca de la mas variopinta a una influencia donde no hay señales, las desdeñan con este comentario, una "influencia menor" y han colocado la etiqueta sin saber que esa influencia menor es, o puede ser, mucho mas dañina y peligrosa para persona que la sufre que la mas grande posesión que haya pasado por sus manos. En la Influencia existe un largo recorrido, va desde esa influencia que todos tenemos y que no se le da la importancia que se le debería dar, como cuando se te escapa un "taco", hasta esa otra en la que el demonio, especie de bola de energía, ha penetrado en el interior del cuerpo físico de la persona y se ha posicionado sobre un órgano impidiendo su normal funcionamiento, funcionamiento que, dependiendo del órgano en cuestión puede existir un riesgo serio de, incluso, la muerte; y no digamos si, además, el demonio se mueve por su interior, como por ejemplo las vértebras, dejando a su paso dolor y sufrimiento. El demonio que ha penetrado en su interior, ahora hay que echarlo, y hay que hacerlo a ciegas; en estos casos, la compenetración entre el exorcista y el paciente ha de ser total y el exorcista se tiene que dejar guiar, si el orgullo clerical se lo permite, por las impresiones que le transmite el propio paciente. Ocurre que cuando el demonio por estar en el interior del cuerpo físico impidiendo la normalidad de las funciones vitales, cuando esto sucede, la persona no se queda con los brazos cruzados se va a "Urgencias" para ser atendida por profesionales de la medicina pero no dan con lo que tiene.
El exorcista que se pavonea, ante estos casos de influencia que no sabe tratar, piensa así: la oración de la Iglesia es infalible, Cristo está conmigo; entonces ¿porqué no se va el demonio? y claro como la paciente no da señales y solo se atreve a decir que no está bien, que el exorcismo no le ha proporcionado una mejoría, etc., los muy incompetentes están diciendo ahora que ella misma está provocando psicológicamente esta situación, ¿que pretenden?; está claro, ya están pensando en quitársela de en medio con el agravante de ser ella misma la que lo ha provocado. No son capaces de asumir su fracaso, no saben lo que es ni conocen la humildad, al menos sé honesto y reconoce que no eres capaz, si no reconoces tu pecado vas a seguir cayendo en él. Pero lo peor de todo es que si la paciente acudiera a otro exorcista se molestarían porque son mas posesivos que el propio demonio.

¡Ah! pero ¿que ocurre cuando el demonio penetra en el cuerpo mental de la paciente y ejerce ahí su influencia?. Hasta ahora hemos visto lo que ocurre en el cuerpo físico, y aun seguimos en el caso de influencia; Aquí no ocurre como con el cuerpo físico que la persona, en su dolencia se personaba en "Urgencias de un centro hospitalario" y allí no daban con lo que tenía. Aquí, cuando entramos en lo mental y damos con el carácter fagocitário de los profesionales de la psiquiatría y en seguida te colocan la etiqueta de esquizofrenia, bipolar, borderline, etc. Claro no creen en la existencia del demonio, no son cristianos, su mente científica desprecia todo lo que no sea ciencia, son idólatras del dios ciencia. Pera han de saber que en bastantes casos la enfermedad que diagnostican es producida por el demonio, les guste o no les guste pero hay que reconocer que han sabido imponerse y los clérigos exorcistas de la Iglesia se pliegan igualmente al dios ciencia y si hay un diagnóstico de un psiquiatra ya no quieren saber nada del paciente endemoniado. Y que no se atrevan a exorcizar a un paciente diagnosticado de alguna enfermedad mental que su señor obispo lo fulmina de inmediato y pierde su condición de exorcista.

Señor ¿porqué me habrás dado a mi la capacidad de detectar la presencia de estos seres infernales en las personas? ¿Porqué tengo que descubrir la presencia del demonio en las personas diagnosticadas por el psiquiatra? ¿Me estás pidiendo que actúe? Lo único que puedo hacer es advertir a la persona que esté en esta situación que sus problemas pueden venir por la presencia o influencia del demonio y solo si el o ella me lo pidiera, lo haría.

Que mundo mas complicado.


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